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Rio Oca
PESCANDO POR OÑA
Aquella mañana el sol iluminaba el día y el rocío caído en la noche se evaporaba transportado en el aire.
En el recorrido hasta llegar al río, el pulso se me aceleraba por la satisfacción de empezar un nuevo día de pesca. Al llegar al puente de “Tamayo”, monto la caña de cebo y empato la primera lombriz jugosa y apetecible para la trucha. Realizo los primeros lances hacia el centro del río dejando arrastrar el corcho por su propia inercia.
Puente de Tamayo
Después de cinco intentos y sin ver ninguna picada continúo camino por la remodelada “Presa” e intento lances en los diferentes caños del pueblo sin éxito
Paseo de la Presa
La Presa

Al llegar al “Puente de la Estación”, pruebo fortuna y una violenta picada me sorprendió, una hermosa trucha tomó la lombriz. Se mostró increíblemente combativa dando saltos por el río, hasta que por fin, se rindió. Con cuidado y haciéndola el menor daño posible la recojo del río, observo su cuerpo plateado con abundantes puntos negros y la agitación desesperada con la que quería huir. Solté el gancho asesino del animal y la dejé libre.

"Debemos crearnos la obligación de practicar la captura y suelta de las truchas para poder seguir año tras año con nuestro deporte favorito".

Desembocadura Torca de Penches
Sigo río abajo y al paso por la depuradora se me escapa una mirada de tristeza y a la vez de alivio, ya que es el balón de oxígeno del río.

Sin más dilación voy dejando atrás mi pueblo milenario y me adentro en el maravilloso y esp....r “Cañón del Oca”,......... pa “Santa Ana” ..........................sin“Socastillo” apfrea garganta

Puente La Blanca
Socastillos
Peña Santana
El río se vuelve más turbulento y de difícil acceso para llegar al pozo de la “Cantera”, donde la adrenalina aumenta por lo misterioso que le rodea ya que su profundidad y oscuridad esconde maravillosas truchas que en cualquier momento pueden darte una gran picada.

Pasando por el puente de “La Blanca”, es el momento de reposar y tomar un buen almuerzo a la vez que entablar una amistosa conversación con un conocido y famoso pescador de la villa, quien me relata las veces que había recorrido en su juventud aquella senda, para tentar con su hábil lance las truchas existentes. Recordaba aquellos tiempos y sobre todo aquella trucha que tantas veces había observado antaño, poseía una extraña piel brillante que lucía con arrogancia en sus grandes saltos. Él jamás había conseguido engancharla, pero su imagen casi fantástica, había quedado dibujada en su mente.

Punte la blanca
Peña los Agujeros
Pasa la mañana entre lance y lance y alguna que otra captura devolviéndola al río.   Paso por la monumental “Peña de los Agujeros”, con su cortado de más de ocho metros y un pozo profundo, lugar idóneo para la captura de barbos.
Río abajo está “Valmoral” donde en mi niñez en la época de vacaciones era un encuentro diario con el río; mis amigos y yo conocíamos cada palmo, cada recodo, aquí un pozo, allí un remolino, más allá una charca con renacuajos; éramos aventureros intentando descubrir todos los secretos de un río que podía traicionarnos en el momento más insospechado o podía premiarnos con unos cuantos cangrejos, todo podía sorprendernos y lo más importante… ¡estábamos dispuestos a dejarnos sorprender!
Valmoral

 

Valmoral
Trastorre

 

Hemos compartido una mañana fantástica en el incomparable entorno del río que me vio nacer, él ya estaba cuando yo le descubrí y seguirá cuando me vaya. Siempre habrá otra persona capaz de disfrutar de las sensaciones que es capaz de proporcionar mientras lo cuidemos, lo conservemos y sobre todo, lo amemos.

 

 

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